Autobombo

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Estoy seguro de que hasta el argentino que jamás ha oído mencionar su nombre una vez se pondrá orgulloso al enterarse de que un paisano suyo ha sido uno de los científicos más brillantes del siglo XX.

Marcelino Cereijido

Hersch “Coco” Gerschenfeld nació en Lwow (Polonia) en 1925, de padres rusos. Su familia emigró a la Argentina cuando Coco tenía seis meses: en Buenos Aires se crió, cursó la escuela primaria, el colegio secundario y la universidad. Se interesó en la lucha obrera ya en el colegio secundario, y a partir de 1941 militó en la Federación Universitaria de Buenos Aires. Paralelamente, se afilió al Partido Comunista, organización con la que siempre mantuvo relaciones tensas. En 1959, con sus dos hijos y Cuca, su mujer, se instaló en París para trabajar en el célebre Instituto Marey, donde junto con Ladislav Tauc innovó en el campo de la investigación sobre el funcionamiento del sistema nervioso. Tras un breve regreso al país, el golpe de Estado encabezado por Onganía en 1966 lo obligó a partir hacia Harvard con su familia, para afincarse definitivamente en París en 1968. Algunos años después, con otros investigadores y amigos, Coco fundó el Laboratorio de Neurobiología de la École Normale Supérieure, en el que trabajó hasta su muerte, el 3 de julio de 2004.
A cinco años de su fallecimiento, esta edición de Autobombo desea homenajear a quien fuera no sólo un descollante científico, sino sobre todo un extraordinario ser humano.

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