Avi era policía y también ese tipo de padre del que sus hijos estaban orgullosos de llamar papá. Era fuerte y colmaba de amor constantemente a su familia. En la mañana de la masacre, fue al campo de batalla por iniciativa propia y, a lo largo de todo el día, se desplazó de un lugar a otro combatiendo, matando terroristas e incluso ocupándose de desmontar sus armas. En un momento dado, vio a un soldado que había entrado en estado de shock; detuvo todo y lo abrazó. Fue un abrazo sanador, envolvente, que parecía venir de lo alto. Alguien les tomó una fotografía y la imagen se volvió viral. Finalmente, Avi murió durante el combate, dejando a su hija Stav, que lo lleva en su corazón y en sus ojos azules, contando la historia de su amado padre.
Crédito: Cortesía de la familia