A pesar de sus raros talentos y de su cautivadora belleza, a Eden no le gustaba destacarse y no se daba cuenta de lo especial que era. Incluso cuando decidió convertirse en soldado de combate, se sorprendió cuando fue reconocida por su excelencia, y por ello fue enviada a un curso de formación de oficiales. El 7 de octubre, Eden combatió junto a su pequeño equipo, con muy poca munición, contra decenas de terroristas que se habían infiltrado en la base, mientras protegía y salvaba la vida de noventa reclutas que se encontraban en el refugio antibombas.