Yitzhar tenía una visión singular. La idea era crear una unidad de asalto formada por combatientes de reserva de élite, con capacidades muy especiales y un nivel de competencia que normalmente no se encuentra en el ejército. La innovación consistía en que la unidad estaría compuesta íntegramente por reservistas. Yitzhar logró hacer realidad su sueño: fundó esta unidad y fue su comandante principal. En la mañana de la masacre, la unidad fue convocada a Be’eri. Yitzhar combatía y abatía terroristas mientras también rescataba a familias. Inmediatamente después de la masacre, Yitzhar fue a Gaza para combatir. Durante los enfrentamientos, resultó herido en una pierna, pero continuó luchando y dando instrucciones. Gracias a él, se evitó que los cuerpos de tres soldados fueran secuestrados. Tras una semana de hospitalización, insistió en volver al combate. Lo mismo ocurrió cuando volvió a ser herido, por segunda y tercera vez. Pero finalmente un francotirador acabó con su vida mientras combatía en Gaza.
Crédito: Cortesía de la familia